Extraordinariamente perversas las portadas del 21 de julio pasado de los diarios propiedad de la familia Junco: Reforma, de la Ciudad de México; El Norte, de Monterrey, y Mural, de Guadalajara.
Son un excelente caso de estudio de vileza periodística. Mediante un claramente malintencionado diseño gráfico, que nada tiene que ver con la información difundida, tales periódicos cometieron una infamia —la infamia de la imagen— contra la presidenta Claudia Sheinbaum y su primer secretario de Agricultura, Julio Berdegué.
La misma nota, en los tres diarios con encabezados más o menos similares, tiene que ver con sobornos de un agente aduanal para importar granos a México. El delincuente, sentenciado en Estados Unidos por su residencia en El Paso, Texas admitió que realizó su ilícito de 2013 a 2023, esto es, durante 10 años.
La información en Reforma, El Norte y Mural fue ilustrada con el mismo gráfico, encabezado este con un texto que destaca el hecho de que se trata de los titulares de Agricultura “entre 2013 y 2023”.
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El huachicol del bienestar
Ignoro si aceptaron sobornos los secretarios mencionados en la imagen. Probablemente todos son inocentes —o se les debería dar el beneficio de la presunción de inocencia periodística—, ya que ninguno aparece en el texto. El reportero Víctor Fuentes, al hablar de cómplices del agente aduanal sentenciado en Texas, solo menciona a “funcionarios” mexicanos.
No se precisa en la nota de Reforma, El Norte y Mural el nivel jerárquico de ninguno de los funcionarios supuestamente sobornados. Pero, sin ningún fundamento en la redacción del reportero Fuentes, el departamento de diseño de tales periódicos incluye las fotos y los nombres de cinco extitulares de Agricultura: Enrique Martínez, priista en el sexenio de EPN; José Calzada, priista en el mismo periodo; Baltazar Hinojosa, también priista peñanietista; Víctor Villalobos, secretario con AMLO sin militancia partidista, y Julio Berdegué, primer titular de Agricultura con la presidenta Claudia Sheinbaum, como Villalobos, sin militancia partidista.
Además de exhibir, en un escandaloso gráfico, como cómplices en el soborno de granos a exsecretarios de Agricultura que ninguna fuente menciona, lo que ya es una infamia, esta se duplica por el hecho de que Berdegué ¡no había llegado al cargo en los 10 años en los que se dio el presunto soborno!
La infamia de la imagen: el diseño editorial de los periódicos de la familia Junco coloca el rostro de Julio Berdegué, aunque este llegó al gobierno, con Sheinbaum, un año después de que esos sobornos cesaran.
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En Palacio, un silencio que grita
Roland Barthes, en La cámara lúcida, sostuvo con argumentos sólidos que el poder de la fotografía radica en que, más que informar hechos que pudieron haber ocurrido, certifica que inevitablemente ocurrieron. La foto sería algo así como el notario del periodismo: da fe de que lo exhibido existió.
Es tal la fuerza de la fotografía que las personas lectoras de diarios no discuten su veracidad: la dan por sentada. La imagen, ni duda cabe, tiene más fuerza que los argumentos escritos.
Al aparecer las fotografías de los exsecretarios en una nota de sobornos, quien ve las imágenes piensa que son corruptos. Es injusto en el caso de los cinco extitulares de Agricultura, pero en cuatro de ellos cabe alguna mínima sospecha, ya que estaban en el cargo cuando los supuestos moches se dieron.
La doble infamia la sufrió Julio Berdegué, quien, cuando tales hechos se dieron, no había llegado al gobierno. Si Reforma publicó su foto no fue un error. Las fechas en el gráfico no dejan lugar a dudas. Reforma, en su diseño, claramente habla de secretarios “entre 2013 y 2023” y debajo del rostro de Berdegué está claro su periodo: “2024-2026”.
Incluir al primer secretario de Sheinbaum solo puede deberse a ganas de la conservadora familia Junco —propietaria de Grupo Reforma— de establecer una línea de continuidad entre los años de los presuntos sobornos y el gobierno actual.
Aunque esa relación es cronológicamente imposible, por la fuerza de la foto la consideran irrefutable lectores y lectoras de periódicos conservadores, como Reforma —absolutamente predispuestos a ver que todo es negativo en la 4T—.
De ahí que en las secciones de comentarios de Reforma, El Norte y Mural la gente se deje caer con furia contra toda la 4T, particularmente contra el llamado segundo piso de la transformación de izquierda, el de Sheinbaum.
Se ha infamado a Berdegué porque, al colocar su imagen donde cronológicamente sería imposible que estuviera, se ha pretendido manchar su buen nombre. Y con él, los diarios de la familia Junco han buscado infamar, por enésima ocasión, a la presidenta Sheinbaum. Miseria del periodismo.
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Columna de Federico Arreola en SDP Noticias
Foto Especial
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