Ciudad de México.- Sentirse cansado después de una jornada exigente puede ser una reacción normal. Sin embargo, cuando el agotamiento, la irritabilidad y los problemas para concentrarse se vuelven constantes, podrían indicar que el estrés laboral está rebasando la capacidad de recuperación de la persona.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como una respuesta humana ante situaciones difíciles. Aunque puede ayudar a enfrentar determinados retos, cuando se mantiene durante periodos prolongados puede afectar el bienestar físico y emocional, además de agravar problemas de salud preexistentes.
En el ámbito laboral, el estrés aparece cuando las exigencias del empleo no corresponden con las capacidades, los recursos o las necesidades del trabajador. No siempre depende únicamente de la cantidad de tareas: también pueden influir las jornadas extensas, la inseguridad laboral, el acoso, la falta de apoyo y el poco control sobre las actividades.
Una de las señales más frecuentes es la sensación de cansancio permanente, incluso después de haber dormido o descansado. También pueden presentarse falta de motivación, sentimientos de impotencia, irritabilidad, nerviosismo, tristeza o la percepción de estar completamente abrumado.
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El cuerpo también puede advertir que necesita una pausa. Los síntomas relacionados con el estrés incluyen dolores de cabeza, tensión en el cuello o la mandíbula, molestias estomacales, cambios en el apetito, cansancio, dificultades para dormir y dolores recurrentes sin una causa evidente.
Otra señal importante es la disminución de la capacidad para concentrarse, recordar información o tomar decisiones. Cometer errores poco habituales, tardar demasiado en tareas sencillas o sentirse paralizado ante actividades cotidianas puede reflejar una sobrecarga acumulada.
La necesidad de alejarse de compañeros, clientes o familiares también debe observarse. El estrés puede provocar respuestas bruscas, pérdida de interés en actividades habituales y dificultades para relacionarse dentro y fuera del trabajo. En algunos casos, la persona puede aumentar el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias como una forma de intentar relajarse.
Cuando el estrés crónico en el trabajo no se gestiona adecuadamente, puede avanzar hacia el síndrome de desgaste profesional o burnout. La OMS lo caracteriza por agotamiento, distanciamiento mental o sentimientos negativos hacia el empleo y una reducción de la eficacia profesional. Este concepto se refiere específicamente al contexto laboral y no debe utilizarse para describir cualquier tipo de cansancio.
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Hacer una pausa no significa necesariamente abandonar las responsabilidades. Puede comenzar con descansos breves durante la jornada, horarios más definidos, reducción de interrupciones y separación entre el tiempo laboral y personal. Dormir lo suficiente, mantener actividad física, realizar ejercicios de respiración y conversar con personas de confianza también puede ayudar a disminuir la tensión.
Sin embargo, las medidas individuales no sustituyen la responsabilidad de los centros de trabajo. La OMS y la Organización Internacional del Trabajo recomiendan intervenir sobre las condiciones que generan riesgos, mejorar la organización de las tareas, fortalecer el apoyo entre trabajadores y capacitar a responsables y supervisores para proteger la salud mental.
Es recomendable buscar atención profesional cuando los síntomas son persistentes, dificultan el cumplimiento de las actividades diarias, afectan las relaciones personales o se acompañan de tristeza intensa, ansiedad o consumo creciente de sustancias.
El dolor en el pecho, la falta de aire, los desmayos o las ideas de hacerse daño requieren atención inmediata. Estos síntomas no deben atribuirse automáticamente al estrés, ya que pueden relacionarse con otras condiciones que necesitan valoración médica.
Reconocer las señales tempranas permite actuar antes de que el desgaste se profundice. Una pausa oportuna, acompañada de cambios personales y laborales, puede ser el primer paso para recuperar el descanso, la concentración y el bienestar.
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