Atlixco. Mientras observaba la transmisión de un partido del Mundial en una pantalla instalada cerca del zócalo, Roberto mantenía la vista dividida entre el encuentro deportivo y el reloj. Su preocupación no era el resultado del partido, sino alcanzar el último autobús con destino a la ciudad de Puebla, programado para salir a las 21:20 horas.
La escena refleja la rutina de este comerciante poblano que desde hace más de 25 años se dedica a la elaboración y venta de muéganos, uno de los dulces más tradicionales de la gastronomía mexicana.
Roberto vive en la colonia Maravillas, en la capital poblana, cerca de los estadios Hermanos Serdán y Cuauhtémoc. Desde ahí se traslada cada fin de semana a Atlixco, donde ha encontrado un mercado importante para sus productos.
Los muéganos que ofrece están elaborados con masa de harina de trigo horneada y unida con jarabe de piloncillo, azúcar o miel, siguiendo una receta tradicional que ha pasado de generación en generación.
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Además de los turistas que visitan constantemente el centro histórico de Atlixco, Roberto ha encontrado otro tipo de clientes: familias con familiares radicados en Estados Unidos, principalmente en Nueva York.
Según relata, con frecuencia recibe pedidos de entre mil 500 y 2 mil pesos para ser enviados al extranjero. Considerando que cada pieza cuesta 20 pesos, algunos encargos superan los 100 muéganos.
“Van para Nueva York”, comenta mientras acomoda cuidadosamente su mercancía. Para que los dulces lleguen en buen estado, son empacados en cajas especiales que les permiten resistir el largo trayecto.
Detrás de cada envío existe una historia de migración. Para muchos poblanos que viven fuera del país, los muéganos representan un vínculo con su tierra natal y una forma de mantener vivas sus tradiciones.
Mientras tanto, Roberto continúa recorriendo las calles de Atlixco cada fin de semana. Entre visitantes, clientes locales y pedidos internacionales, sus dulces han logrado cruzar fronteras y llegar hasta los hogares de quienes añoran un pedazo de Puebla a miles de kilómetros de distancia.
Foto: Cortesía
cdch