Atlixco. Cada 2 de julio, cuando se conmemora el Día Mundial del OVNI, en éste municipio vuelve a cobrar fuerza una de las historias más singulares de la región: la del supuesto avistamiento de un objeto volador no identificado que, desde la década de los noventa, alimentó la imaginación de habitantes y visitantes y dio origen a uno de los monumentos más peculiares de Puebla.
En San Baltazar Atlimeyaya y rumbo a las faldas del Popocatépetl, sobre el camino que conduce hacia los límites entre Atlixco y San Juan Tianguismanalco, se levanta una estructura metálica plateada con forma de platillo volador que año tras año se convierte en un punto de interés para quienes desean conocer la historia detrás de este enigmático sitio.
El llamado "OVNI de Atlixco" se encuentra en el cerro conocido como La Casita Blanca un lugar rodeado de vegetación y con una vista privilegiada del coloso poblano. Desde ahí turistas, excursionistas y curiosos aprovechan la fecha para fotografiarse junto a la escultura y recordar los relatos sobre extrañas luces y presuntos objetos voladores que, según testimonios de vecinos, fueron observados en la zona durante la década de 1990.
Aquellos reportes difundidos principalmente por habitantes de comunidades cercanas y aficionados a la ufología convirtieron al sitio en un referente local. Aunque nunca existieron pruebas científicas que confirmaran la presencia de naves extraterrestres, las versiones sobre los avistamientos trascendieron con el paso del tiempo hasta convertirse en una de las leyendas contemporáneas más conocidas del Valle de Atlixco.
Con el propósito de preservar esa historia popular en 2001 el escultor Ricardo Vivar creó una obra inspirada en un platillo volador utilizando un tanque de agua en desuso donado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
La pieza, de acabado metálico y aspecto futurista, quedó instalada como un homenaje a los presuntos avistamientos de objetos voladores no identificados que marcaron la memoria colectiva de la región.
Más de dos décadas después de su instalación la escultura continúa siendo uno de los atractivos alternativos del municipio y un punto obligado para quienes disfrutan del turismo de naturaleza, las leyendas y los escenarios poco convencionales.
El Día Mundial del OVNI se celebra cada 2 de julio en referencia al llamado Incidente de Roswell ocurrido en 1947 en Nuevo México, Estados Unidos, cuando el hallazgo de restos de un objeto no identificado dio origen a una de las teorías más conocidas sobre la posible existencia de vida extraterrestre.
Desde entonces la fecha reúne a investigadores, aficionados y curiosos que promueven actividades relacionadas con la ufología y el estudio de fenómenos aéreos no identificados.
En Atlixco, lejos de las grandes teorías, la conmemoración sirve para recordar una historia que forma parte del patrimonio popular del municipio y que entre realidad, tradición y misterio sigue despertando la curiosidad de nuevas generaciones.
Foto: Cortesía
cdch